lunes, 19 de noviembre de 2012

Concepto actual de desarrollo: Indicadores y medidas

APUNTES:

Análisis en profundidad sobre que es y como debe medirse el Desarrollo Económico

Lo que nos interesa en una primera instancia es examinar críticamente la validez y confiabilidad de los indicadores más ampliamente utilizados en la actualidad, tanto por los gobiernos como por los principales organismos económicos internacionales, para dimensionar los niveles de desarrollo económico y social alcanzados por los distintos países.

EL PIB Y EL PNB COMO INDICADORES DE DESARROLLO:

 En general, se suele aceptar que lo que marca realmente la diferencia entre las distintas economías nacionales en cuanto a su nivel de desarrollo es la productividad con la que emplean sus recursos productivos, es decir su dotación de riquezas naturales, capacidades humanas y equipamiento. No obstante, resultando extremadamente difícil asignar valores precisos a esta variable, se suele recurrir en la práctica al procedimiento más simple de calcular el valor del producto nacional bruto (PNB) o del producto interno bruto (PIB) como indicadores de desarrollo. Como es sabido, tales indicadores registran el valor monetario de todos los bienes y servicios finales producidos por una economía en el lapso de un año.
Desde luego, los montos globales del PIB y del PNB deben ser dividirlos por el número de los habitantes de cada país. Sólo así, como PIB o PNB per cápita es posible hacerse una primera idea de la cantidad aproximada de bienes y servicios que cada persona de un país podría comprar en el lapso de un año si los 3 ingresos fuesen repartidos en forma equitativa, lo que, como se sabe, está muy lejos de ocurrir en la práctica. Además, para realizar comparaciones apropiadas se hace aún necesario corregir las paridades nominales derivadas del tipo de cambio mediante un factor de conversión que permita establecer una paridad real de los ingresos en términos del efectivo poder adquisitivo del signo monetario en los respectivos espacios económicos nacionales. Es la llamada “paridad de poder adquisitivo” (PPA) que “indica el número de unidades de la moneda de un país necesario para adquirir la misma cantidad de bienes y servicios en el mercado local que se podrían comprar con un dólar en los Estados Unidos. El PNB ajustado en función de la PPA permite entonces comparar mejor el consumo o los ingresos medios entre distintas economías” (Banco Mundial, 2000, Cap.II). En los países pobres, el PIB real per cápita suele ser más alto que el PIB nominal per cápita, y en los países ricos, más bajo. Ello es expresivo del hecho de que el poder de compra interno de las monedas suele ser en los países pobres mayor que su poder de compra externo y en el caso de los países ricos suele suceder lo contrario.

Partiendo del enfoque de la PPA la revista inglesa The Economist ha llegado incluso a popularizar al “Big Mac” como indicador del valor relativo de las diversas monedas. Todo esto implica que la diferencia entre los ingresos reales per cápita de los países desarrollados y en desarrollo suele ser menor que la diferencia entre los ingresos nominales per cápita, debido a las diferencias de precios en los productos de consumo de origen nacional.

Siendo numerosas las objeciones que desde hace bastante tiempo se vienen levantando al uso del PIB y/o del PNB como indicadores de desarrollo, una de las voces críticas más autorizadas y reconocidas es la del Programa de las Naciones Unidas para el desarrollo (PNUD). Tanto es así que el PNUD no sólo llegó a estimar imprescindible la elaboración de un indicador alternativo sino que también lo desarrolló y comenzó a aplicarlo desde 1990: el índice de desarrollo humano (IHD).
Según este organismo, aun corrigiendo sus actuales omisiones e inconsistencias, el PIB y el PNB jamás podrán ser una medida útil de desarrollo, entendido como nivel de bienestar humano, por la muy simple razón de que el criterio en que se basan no es apropiado para ese objetivo: el PIB y el PNB sólo se orientan a medir los medios (la producción de bienes y servicios), pero no los fines últimos de la actividad económica (el bienestar de las personas)

Criticas al PIB y PNB a favor del IDH

1. Sólo registra los intercambios monetarios, ignorando la gran cantidad de trabajo que se realiza en el seno del hogar y de la comunidad (estimado en 2/3 del trabajo femenino y 1/4 del trabajo masculino) .

2. Considera en los mismos términos la producción de “bienes” (como la atención de los niños y los ancianos) y de “males” (como la manufactura de cigarrillos o armas químicas)

3. Suma a la producción de males la de los medios y acciones remediales que ellos demandan (el sobre consumo de alimentos o de alcohol y las terapias que luego se requieren)

4. Asume que los recursos naturales son gratuitos, ignorando la degradación ambiental, la contaminación y el progresivo agotamiento de los recursos

5. No asigna valor al tiempo libre de las personas, sea que lo ganen (aun a expensas de un menor ingreso) o que lo pierdan (por la necesidad de trabajar horas extra o de tener una segunda ocupación)

6. Tampoco considera el valor de la libertad, los derechos humanos o la participación, con lo que resulta perfectamente compatible un alto nivel de ingreso con condiciones de virtual esclavización de las personas

De estas objeciones, todas ellas contundentes, una de las más importantes es la que apunta a la, a veces extrema, desigualdad existente en la distribución del ingreso, lo que invalida la consideración de este indicador como una señal de bienestar. En efecto, como es fácil de entender, un mismo ingreso promedio por habitante puede ser expresivo de realidades humanas y sociales muy distintas.

Por ejemplo, podría indicar en un caso la existencia y explotación intensiva de una gran riqueza natural (petróleo) como sustento de una economía monoexportadora, y como tal escasamente diversificada, altamente dependiente y muy vulnerable a los vaivenes de la economía mundial y en otro ser expresiva de una acumulación de recursos financieros, técnicos y tecnológicos, abundantes y variados, con un alto grado de dinamismo y sustentabilidad económica propia

LA BÚSQUEDA DE CAMINOS ALTERNATIVOS
El PIB y el PNB se revelan, en suma, como indicadores doblemente engañosos puesto que, por una parte, la distribución de los frutos del crecimiento está lejos de ser equitativa, y por la otra, el proceso productivo viene acompañado de una indolente destrucción de los recursos naturales.

Son numerosos los casos en que el crecimiento económico no va acompañado de una mejora equivalente del nivel de vida de las personas, alcanzándose a veces a expensas de una mayor desigualdad económica y social, altos grados de opresión política, una progresiva pérdida de la identidad cultural o la indolente devastación de los recursos naturales

A este respecto resulta ilustrativa la situación que constata el Informe sobre desarrollo humano de 1996: “ En el período 1960–1992, de los países que se encontraban en situación de desarrollo desequilibrado con un desarrollo humano lento y un crecimiento económico rápido, ninguno logró efectuar la transición hacia un círculo virtuoso en que pudieran reforzarse recíprocamente el desarrollo humano y el crecimiento” (PNUD, 1966:94) En consecuencia, la ausencia de desarrollo humano termina convirtiéndose a la larga en una barrera infranqueable al propio crecimiento económico.

Indicadores más operativos propuestos por el Banco Mundial, llamados “diamantes” de los países:

 Esperanza de vida al nacer

 La tasa bruta de matrícula primaria (o secundaria)

 el acceso al agua potable

 PNB per cápita.

Pero el más fiable es el El Índice de Desarrollo Humano (IDH). Desde 1990 los especialistas del PNUD (Plan Naciones Unidas par el Desarrollo) vienen utilizando como indicador compuesto del desarrollo el “índice de desarrollo humano”. Este índice ha sido construido a partir de un promedio simple de tres índices que reflejan los resultados de un país en materia de:

1. Salubridad, medida por la esperanza de vida al nacer

2. Educación, medida según la alfabetización de adultos y la matrícula total en los niveles primario, secundario y terciario

3. Nivel de consumo, medido por el PIB per cápita ajustado en función de la paridad del poder adquisitivo

Para calcular el índice: se establecen respecto de cada uno de los indicadores los valores máximos y mínimos siguientes: • esperanza de vida al nacer: 25 años y 85 años • tasa de alfabetización de adultos (15 o más años de edad): 0% y 100% • tasa bruta de matrícula combinada: 0% y 100% • PIB per cápita (PPA en dólares): 100 dólares y 40.000 dólares (PPA en dólares)

La ventaja del IDH frente al método de los diamantes de indicadores es que permite ordenar a todos los países en función de sus logros en cuanto a desarrollo humano. Expresa del éxito (o el fracaso) de un país en cuanto a trasladar los beneficios del crecimiento económico a la calidad de vida de la población.

Otro concepto y sus indicadores, el Desarrollo Sostenible

Vídeo con la definición y principios básicos del desarrollo sostenible
http://www.youtube.com/watch?v=z5XI4X5JJcE&feature=related

Indicadores relacionados con del desarrollo sostenible:

La tasa de ahorro genuino (inversión genuina) tiene por objeto: el ajuste de la tasa de ahorro tradicional deduciendo el valor estimado del agotamiento de los recursos naturales y los daños provocados por la contaminación (la pérdida del capital natural) y añadiendo el aumento del valor del capital humano (derivado, principalmente, de la inversión en educación y servicios básicos de atención de la salud)”.

El índice de bienestar sostenible (IBS), es un nuevo indicador alternativo que se viene a sumar a los anteriores en su intento por medir aquellos aspectos que tienen que ver con la calidad de vida de las personas. El IBS, desarrollado por Daly y Cobb en 1989, sustrae al consumo personal que refleja el PIB, los gastos de Defensa y otros que no contribuyen al bienestar de la ciudadanía. De acuerdo a ese criterio, según un estudio de la investigadora Beatriz Castañeda, el “Bienestar Sostenible” ha disminuido en más de un 60 % en los últimos 33 años con respecto al PIB.(Castañeda, 1999).

El PIB no considera la escasez de los recursos naturales, ni la degradación del medio ambiente, ni las consecuencias de esto sobre salud y bienestar de la población. El IBS en cambio incorpora, tanto estos aspectos, como el valor del trabajo de la dueña de casa, los servicios de bienes durables y el agotamiento de los recursos naturales.

Ejemplo relación PIB y IBS en Chile
De acuerdo a este mismo estudio, el IBS se muestra en Chile correlacionado con el PIB hasta el año 1985. Después de la recesión de 1982 el país duplicó el PIB pero el IBS disminuyó. En síntesis, en Chile el IBS creció más lento que el PIB, considerando que la contribución del trabajo de la mujer es un aspecto positivo, pero la disminución del capital natural es fuertemente negativo. Este resultado no es sorprendente considerando que Chile es un país “en vías de desarrollo” cuyas exportaciones se hallan principalmente basadas en recursos naturales.

LA PROBLEMATICA DEL DESARROLLO ECONOMICO Y LOS INDICADORES CONCLUSIÓN.
Se debe marcar la diferencia entre “crecimiento” y “desarrollo económico” porque si bien el PIB, con todas las correcciones que fuese necesario introducir en sus procedimientos de cálculo, sólo pudiese ser indicativo del ritmo y nivel de crecimiento económico, ninguno de los indicadores compuestos que hemos descrito es capaz de dar cuenta, en rigor, del desarrollo propiamente económico.

El desarrollo económico no es simplemente una determinada cuantía de recursos contables generados o disponibles por habitante, ni aún en el caso de que se intentase complementar esa información con la referida a los niveles de logro alcanzados en ámbitos tan relevantes para la vida de las personas como son los de la salud y la educación.

Se hace necesario avanzar hacia la definición de nuevas formas de abordar el problema del desarrollo económico y social, poniendo atención tanto en la fortaleza y sustentabilidad de los logros productivos como en la distribución equitativa de los mismos en consonancia con los derechos básicos de las personas y en el marco de una economía cada vez más globalmente entrelazada.
Extracto de: http://www.mitecnologico.com/Main/PrincipalesIndicadoresDesarrolloEconomico
  
 Ideas básicas sobre las teorías del desarrollo

A continuación un vídeo en el que se desarrollan las dos teorías , la de la modernización y de la dependencia ( la exposición de las ideas se encuentra  entre el minuto 13 al 23 aproximadamente).
https://www.youtube.com/watch?v=BOqDNOKo1BA





Fuente : http://pepetoideas.blogspot.com.es/2011/02/presentacion-y-resto-apuntes-para.html

Enlace para trabajar la globalizacion

Aquí os dejo el enlace con el que hemos trabajado la Globalización.

http://redesformacion.jccm.es/aula_abierta/contenido/97/387/2293/EC1_U5_T3_CONTENIDOS/index.html

lunes, 12 de noviembre de 2012

Más allá de la crisis (Josep Fontana)


 MÁS ALLÁ DE LA CRISIS ( Josep Fontana)
El período de 1945 a 1975 había sido en el conjunto de los países desarrollados una época en que un reparto más equitativo de los ingresos había permitido mejorar la suerte de la mayoría. Los salarios crecían al mismo ritmo a que aumentaba la productividad, y con ellos crecía la demanda de bienes de consumo por parte de los asalariados, lo cual conducía a un aumento de la producción. Es lo que Robert Reich, que fue secretario de Trabajo con Clinton, describe como el acuerdo tácito por el que “los patronos pagaban a sus trabajadores lo suficiente para que éstos comprasen lo que sus patronos vendían”. Era, se ha dicho, “una democracia de clase media” que implicaba “un contrato social no escrito entre el trabajo, los negocios y el gobierno, entre las élites y las masas”, que garantizaba un reparto equitativo de los aumentos en la riqueza.
Esta tendencia se invirtió en los años setenta, después de la crisis del petróleo, que sirvió de pretexto para iniciar el cambio. La primera consecuencia de la crisis económica había sido que la producción industrial del mundo disminuyera en un diez por ciento y que millones de trabajadores quedaran en paro, tanto en Europa occidental como en los Estados Unidos. Estos fueron, por esta razón, años de conmoción social, con los sindicatos movilizados en Europa en defensa de los intereses de los trabajadores, lo que permitió retrasar aquí unas décadas los cambios que se estaban produciendo ya en los Estados Unidos y en Gran Bretaña, donde los empresarios, bajo el patrocinio de Ronald Reagan y de la señora Thatcher, decidieron que éste era el momento para iniciar una política de lucha contra los sindicatos, de desguace del estado de bienestar y de liberalización de la actividad empresarial.La lucha contra los sindicatos se completó con una serie de acuerdos de libertad de comercio que permitieron deslocalizar la producción a otros países, donde los salarios eran más bajos y los controles sindicales más débiles, e importar sus productos, con lo que los empresarios no sólo hacían mayores beneficios, al disminuir sus costes de producción, sino que debilitaban la capacidad de los obreros de su país para luchar por la mejora de sus condiciones de trabajo y de su remuneración: los salarios reales bajaron en un 7 por ciento de 1976 a 2007 en los Estados Unidos, y lo han seguido haciendo después de la crisis.
Asi se inició lo que Paul Krugman ha llamado “la gran divergencia”, el proceso por el cual se produjo un enriquecimiento considerable del 1 por ciento de los más ricos y el empobrecimiento de todos los demás. En los Estados Unidos, se pudo ver en vísperas de la crisis de 2008 que este 1 por ciento de los más ricos recibía el 53 por ciento de todos los ingresos (esto es más que el 99 por ciento restante).En las primeras etapas este proceso tal vez resultaba poco perceptible; pero cuando sus efectos se fueron acumulando acabaron despertando la conciencia de una desigualdad social en constante aumento. En mayo de 2011 Joseph Stiglitz publicó un artículo que se titualaba: “Del 1%, para el 1% y por el 1%”.Este del 1 por ciento ha sido uno de los lemas principales de los movimientos de ocupación que se han desarrollado en diversas ciudades norteamericanas. Pero Krugman ha hecho un análisis aún más afinado que muestra que es en realidad el 0’1 %, esto es el uno por mil de los norteamericanos, los que concentran la mayor parte de esta riqueza. “¿Quiénes son estos del 1 por mil?, se pregunta ¿Son heroicos emprendedores que crean lugares de trabajo? No. En su mayor parte son dirigentes de compañías (...) o ganan el dinero en las finanzas”.
Los resultados a largo plazo de la gran divergencia, que se iniciaba en Estados Unidos y en Gran Bretaña en los años setenta y se extendió después a Europa, transformaron profundamente nuestras sociedades. Las consecuencias de una inmensa redistribución de la riqueza hacia arriba no sólo se han manifestado en el empobrecimiento relativo de los trabajadores y de las clases medias, sino que han dado a los empresarios una influencia política con la cual, a partir de ese momento, les resulta cada vez más fácil fijar las reglas que les permiten consolidar su poder. Esta redistribución hacia arriba no es el resultado natural del funcionamiento del mercado, como se pretende que creamos, sino el de una acción deliberada. Su origen es netamente político. Para emprender este programa se necesitaban organizaciones empresariales potentes, que dispusieran de recursos suficientes. “La fuerza reside en la organización, en una planificación y realización persistentes durante un período indefinido de años”. Este llamamiento a la lucha política tuvo efectos de inmediato en la actividad de las asociaciones empresariales. Estas asociaciones no solo emprendieron grandes campañas de propaganda, sino que acentuaron su participación en las campañas electorales a través de Comités de Acción Política.
No se trata tan sólo de donativos para las campañas, sino también de formas diversas de pagar sus servicios a los políticos, entre ellas la de asegurarles una compensación cuando dejan la política. Y, sobre todo, de la actuación constante de los llamados “lobbyists”, que atienden las peticiones de los políticos.
¿Que ha conseguido el mundo empresarial con este asalto al poder? En julio del año pasado, Michael Cembalest, jefe de inversiones de JPMorgan Chase, escribía, en una carta dirigida tan sólo a sus clientes, que se conoció porque la descubrió un periodista, que “los márgenes de beneficio han conseguido niveles que no se habían visto desde hace décadas”, y que “las reducciones de salarios y prestaciones explican la mayor parte de esta mejora”. “La compensación por el trabajo está en los Estados Unidos en la actualidad al mínimo en cincuenta años en relación tanto con las cifras de ventas de las empresas como del PIB de los Estados Unidos”.
Otro beneficio indiscutible ha sido la disminución de sus contribuciones al sostén del estado. El peso político creciente de las empresas ha conducido a la situación paradójica de que éstas escapen a la fiscalidad por la doble vía de negociar recortes de impuestos y exenciones particulares, y de tener libertad para aflorar los beneficios en las subsidiarias que tienen en paraísos fiscales, donde apenas pagan impuestos. Un estudio de noviembre de 2011 concluye que el conjunto de las 280 mayores empresas de los Estados Unidos no han pagado en los tres años últimos más que un 18’5 % de sus beneficios. Pero es que una cuarta parte de éstas han pagado menos del 10%, y 30 de las más grandes no han pagado nada en tres años, sino que encima han recibido devoluciones. Lo que se dice de las empresas se aplica también a los empresarios: de 1985 a 2004 los 400 americanos más ricos han pasado de pagar un 29 por ciento de sus ingresos a tan sólo un 18 por ciento, mucho menos que los pequeños comerciantes o los trabajadores a sueldo. Y cuando Obama pretendió que quienes ganasen más de un millón de dólares al año pagasen el mismo tipo que el ciudadano medio norteamericano, no consiguió que el congreso aprobase la medida. Como ha dicho Stiglitz "Los ricos están usando su dinero para asegurarse medidas fiscales que les permitan hacerse aun más ricos. En lugar de invertir en tecnología o en investigación, obtienen mayores rendimientos invirtiendo en Washington”.
Hay un tercer aspecto de estos beneficios que es la desregulación de la leyes que controlan algunos aspectos de la actividad empresarial. Un estudio reciente de dos economistas del Fondo Monetario Internacional, que han analizado el papel de las contribuciones económicas de las empresas en la política, llega a la conclusión, que les leo literalmente, de que “el gasto realizado está directamente relacionado con la posibilidad de que un legislador cambie de postura en favor de la desregulación”. Esto, que en el sector de la industria les ha permitido reducir, o incluso anular, los gastos relacionados con el control de la polución, ha tenido en la actividad financiera unas consecuencias que son las que han conducido directamente a la crisis de 2008.

Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=144304

lunes, 5 de noviembre de 2012

Los cambios tras la crisis de 1973. La reestructuración del sistema capitalista


Los cambios tras la crisis de 1973. La reestructuración del sistema capitalista.


La crisis de 1973 frenó el crecimiento económico de la posguerra ( el precio del petróleo pasó de 3 a 30 dólares ). Como consecuencia de esta subida aumentaron los problemas en las balanzas de pago , creció el endeudamiento, se elevaron los precios y aumento el desempleo. El término "estanflación" comenzó a utilizarse para describir la nueva situación de paralización productiva acompañada con una continua subida de precios.

El impacto de esta crisis llevó a reformular el futuro económico teniendo en cuenta las restricciones energéticas. Las dependencia de materias primas y la crisis del estado de bienestar que impedía sostener el nivel de empleo y el gasto social (educación sanidad..etc..) La reformulación condujo al surgimiento de una nueva sociedad , la sociedad post-industrial en la que la tecnología ha pasado a ser más determinante que nunca. Este proceso se inició primero en EEUU y Gran Bretaña . Los nuevos programas se basaban en la privatización de las empresas , la reducción del gasto social , la reducción de impuestos para facilitar las inversiones y la liberalización y la desregulación de los mercados. Al mismo tiempo los nuevos avances tecnológicos , sobre todo en el campo de las telecomunicaciones , el manejo de la información , la microelectrónica , la robótica , los servicios , la biotecnología y la genética impactaron fuertemente en las afinidades productivas. También se vieron afectadas las relaciones laborales al aumentar la "flexibilización y la precarización de las condiciones laborales.

El período de 1945 a 1975 había sido en el conjunto de los países desarrollados una etapa en que un reparto más equitativo de los ingresos había permitido mejorar la suerte de la mayoría. Esta tendencia se invirtió en los años setenta, al producirse la crisis económica. Se inicia entonces un proceso de signo contrario , en que los ingresos de los más ricos crecerían a expensas de los trabajadores y de las clases medias.

Fuente:  LETTIERI, A. FONTANA,J. " Por el bien del Imperio" Barcelona, 2011, PFEIFFER, A; PONTORIERO, G.; STORTINI, J. Los Tiempos Modernos. Del capitalismo a la Globalización, siglos XVII al XXI. Signo, Bs. As., 2000 y FONTANA,J. " Por el bien del Imperio" Barcelona, 2011